Quiero inaugurar este blog con un autor que me ha marcado mucho. Con él he pasado muy buenos momentos desde que cayó en mis manos, de casualidad hace ya unos años, una de sus obras. A partir de ahí no he parado de leerlo. Posiblemente sea uno de los más grandes escritores de la literatura española contemporánea. Este no es otro que don Eduardo Mendoza.
La Ciudad de los prodigios es quizá su novela más importante y completa. Su estilo directo rebosa humor y sátira y hace fácil la lectura. Eduardo Mendoza en estado puro. Narra la evolución de la ciudad de Barcelona a través de una mezcla de géneros. No es una novela exclusivamente de comedia ya que añade tintes del género policiaco, histórico y costumbrista. Podríamos decir que el autor se disfraza de un Mario Puzo irónico “a la española” para contar la vida de Onofre Bouvila, un personaje de origen humilde que gracias a su ambición consigue ser una de las personas más influyentes del país. Asistimos a las peripecias de Onofre, que llega a la gran ciudad con el objetivo de ganarse la vida a toda costa. Comienza su andadura como repartidor de propaganda anarquista, pero pronto gracias a su don de gentes y su escasa moral consigue escalar en el status social. A lo largo de su vida conocerá personajes cada cual más oscuros y extravagantes.
La acción se desarrolla entre dos Exposiciones Universales en una Barcelona que no puede considerarse como un escenario, sino como un protagonista más. Es una Barcelona provinciana que va cambiando hasta convertirse en una gran urbe gracias a la especulación y a la falta de escrúpulos de una sociedad que solo busca el bien personal.
Mendoza enlaza de manera excepcional la ficción con la realidad. Los personajes ficticios se confunden con los reales y viceversa. Durante la trama aparecen personajes históricos como Primo de Rivera o Alfonso XIII que participan de la acción como uno más. En ocasiones, Mendoza convierte la novela en una mera crónica al plantear datos concretos con una objetividad rigurosa. Por ejemplo, cuando habla del número de habitantes en Barcelona en 1887, simplemente se limita a exponer datos.
Cuatro pinceladas
Una frase: Primo no es mal hombre, pero es un poco tonto y como todos los tontos, suspicaz y timorato.
Un momento: Onofre a lo Vito Corleone durante la guerra contra la banda de Alexandre Canals i Formiga
Un personaje: El señor Braulio y sus pintorescos gustos
Una anécdota: En los primeros borradores de la novela, Onofre no era el personaje principal, sino un mero espectador de los hechos.
Después de este análisis, solo me queda recomendaros que leáis esta genial obra, sobre todo a aquellos aficionados a las novelas sobre mafias, pero esta vez con un toque cómico y de sátira. No os va a gustar, os va a encantar. Que no os asusten sus más de 500 páginas porque no reviste ninguna complicación. ¿Y que mejor que disfrutar aprendiendo?